El 12 de agosto, el Tribunal Popular de la Zona 2 de la provincia de An Giang desestimó en su totalidad la demanda presentada por el Sr. Diệp Hoàng Nhựt y las familias afectadas, en la que solicitaban la anulación de la resolución de expropiación de más de 1.081 m² de terreno, así como del plan de indemnización, ayuda y reasentamiento. Los afectados sostienen que el procedimiento no fue correcto, que la tierra procedía de terrenos desbrozados y que el importe de la indemnización no es adecuado. El tribunal considera que los trámites de expropiación se llevaron a cabo conforme a la normativa, y que la aplicación de la categoría de ubicación 2 es adecuada, ya que el terreno no linda directamente con la vía pública.

A primera vista, todo parece muy sencillo: la administración siguió el procedimiento correcto, el tribunal determinó que se cumplía la normativa y el caso quedó cerrado. Pero para quienes pierden sus tierras, la historia seguramente no es tan sencilla como una línea en la sentencia. Por un lado están las disposiciones legales; por otro, las tierras y los medios de subsistencia de la población. Cuando ambas partes no se ponen de acuerdo sobre el precio de la indemnización, la gran pregunta siempre es: ¿ese precio refleja realmente el valor al que los ciudadanos deben renunciar o solo refleja la forma en que el Estado lo valora?
Cabe destacar que Phú Quốc se encuentra inmersa en una carrera para expropiar terrenos para 16 de los 21 proyectos destinados a la APEC 2027, lo que afecta a unas 3.972 familias. Esa cifra pone de manifiesto que no se trata de una cuestión que afecte únicamente a unas pocas parcelas. El desarrollo de las infraestructuras es necesario, pero cuanta más tierra se expropie, mayor será la necesidad de transparencia, equidad y un diálogo sustantivo. Porque la APEC puede durar solo unos días, mientras que una decisión de expropiación puede cambiar la vida de una familia durante muchas generaciones. La población sigue teniendo derecho a recurrir; y lo que necesita no es solo un procedimiento correcto sobre el papel, sino la sensación de que se le trata con justicia.










